En septiembre de 1.939, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, la difícil situación de ellas se volvió trágica al ocurrir la ocupación militar alemana. Empezaron las limitaciones propias de todo conflicto armado. Escaseaban los alimentos y medicinas que solo podían adquirirse con tarjetas de racionamiento y cuando el 42 el Ecuador fue forzado por los Estados Unidos a declarar la guerra a Alemania, Sucre fue inmediatamente detenido con su esposa y dos cuñadas y trasladados todos al Hotel Ambassador en el boulevard Haussman por el cargo diplomático que Sucre había desempeñado en París.
A última hora la familia fue autorizada a visitarlos pues iban presos. La escena fue desgarradora porque sabían que no se verían más. Sucre instruyó a su sobrina Carlota Mendoza de Bruneau para que con su esposo y cuatro hijos ocupen el departamento que dejaban amoblado pues no se les permitió sacar nada y evitar así que fuere requisado. A los cuatro prisioneros los trasladaron lejos, a un hotelito – el Bernardotte – situado en el No. 3 de la rue Bernardotte, en el pueblito de Pau, situado en los pirineos franceses, donde pasaron molestias y necesidades, pero el gentil tío Sucre escribía tarjetas postales siempre con optimismo.
El 31 de octubre del 42: Estuve gravemente enfermo, pero sigo optimista. Sean optimistas como soy yo también. Pasamos frio y hambre. Esperar lo días mejores con paciencia y sin inquietarnos antes de que sea el tiempo. Todo en la vida es posible y lo imposible también. El 2 de enero del 43 dice. Paciencia y coraje esperando días mejores que vendrán como la calma después de la tempestad. Vivo como si la guerra no existe y como si yo me encuentro de vacaciones en los Pirineos. Todo el mundo me acompaña para desear un año feliz ¿Recibieron los paquetes que les envié? Llevan un poco de todo.